Descubre Asturias

…la Asturias verde y verdadera, hace falta adentrarse en la magia y la abundancia de su entorno natural.

Dicen, y es cierto, que la auténtica fuerza de Asturias está en la exuberancia de su paisaje, en el poderoso dominio de su mar y de su montaña, y en la riqueza de sus tradiciones ancestrales, que permanecen todavía vivas en el Principado.

Quien desee conocer de cerca lo auténtico de una Asturias frondosa, telúrica y llena de mitológicos encantos tiene que recorrer sus bosques de especies autóctonas, donde se mezcla la vida que nace de una tierra como ninguna, fértil con la vida de una fauna asilvestrada y en ocasiones salvaje. Quien desee conocer la forma de vida de Asturias, tiene que caminar por el empedrado de sus pueblos pesqueros y por los serpenteantes caminos de sus aldeas de montaña, donde mezclarse con gentes que llevan la historia de su región marcada en su memoria, en sus rostros y en sus manos, hechas para la pesca, para el trabajo artesano, manos de herreros, manos de campo.

De norte a sur, de oriente a occidente, Asturias es rica, generosa y variada. El verdor de un paisaje agrícola y la huella de un pasado industrial se combinan en las zonas de interior con los signos de una cultura milenaria que tiene algo de celta y de románica.

El occidente asturiano, vasto y escarpado; salpicado de grutas y acantilados, de bosques y brañas, de ríos ágiles y de rincones construidos de piedra y de pizarra es para muchos la muestra de una Asturias tranquila y sosegada. Allí sólo habla la naturaleza, habla el mar, las desbordantes aguas interiores; suenan las hojas y los tallos cimbreantes; se sienten los pájaros y el crujir de unas pisadas que se alejan de lo cotidiano.

Un luminoso mosaico de azules y verdes, majestuosamente coronado por los Picos de Europa: el oriente encandila con su belleza. Un regalo para la vista, con sus inmensas praderas, desde sus altos miradores, en sus playas infinitas por su número y forma, a través de sus valles y cruzando sus rías.

Cualquiera que sea el lugar que escojamos para convivir con la Asturias rural será siempre un buen camino para emprender la ruta hacia muchos otros. Porque en Asturias no existen las distancias. El mar está siempre a mano de la montaña y la cultura a un paso de la gastronomía, el deporte y la vida artesana. Y allí, en todos ellos, siempre espera el sosiego, la paz y el ritmo de una forma de vida que parece haberse desentendido del propio paso del tiempo.